Movilidad del cuidado; el derecho a la ciudad justa.

Nota aclaratoria: El presente post fue posible  abordar gracias a la visión que han compartido mujeres en materia de movilidad, quienes principalmente han exigido que el tema de la movilidad del cuidado sea tomado en cuenta en las políticas públicas pues es un factor que ha proporcionado más de lo que imaginamos, no solo al producto interno bruto, a que las ciudades y sus espacios funcionen. Gracias a ellas y tantas  que no dan un paso atrás en la lucha por mejorar las formas y metodologías que abordamos para entender mejor el ecosistema urbano que compartimos.  Gracias Danna, Gis, Mariana, Areli, Carmenza, Nelly, Rubí, Luz, Fernanda y tantas más. Imagen destacada:@ihanelly_64.

Si alguna vez ha visto, o a usted le ha sucedido que una madre le acompañe durante un viaje (hacia la escuela, para abordar el autobús, entre otros) entonces además de felicitarle por el día 10 de mayo (en México), es necesario agradecerle la disposición de asumir los riesgos por cuidar de los viajes de los demás miembros de su familia.

Las ciudades poseen un cúmulo de viajes que han pasado desapercibidos en las formas o metodologías del estudio o análisis en los patrones de movilidad por diferentes razones, entre ellos el sesgo de género.

Inés Sánchez, ha definido en un lenguaje que abona al urbanismo feminista como la humanidad entendida con un  género erróneamente dominante puede sentirse en las calles. El espacio público es una reflejo de diferentes sesgos de género, algunos de estos son:

  • Androcentrismo
  • Sobregeneralización
  • Sobreespecificidad
  • Insensibilidad al género
  • Dobles estándares
  • Adecuación al sexo
  • Familismo
  • Dicotomía sexual *

La constitución de la planeación urbana hacia la ciudad zonificada ha logrado en gran medida la invisibilzaición u omisión de aquellos viajes que efectúan, principalmente mujeres, en motivos que van desde el tiempo de la duración de viajes (pequeños o cortos de menos de 15 minutos) o bien que se encuentran dentro de las categorías del ocio, paseo, visita, viaje personal así como también dentro de las compras o recreos, esto es en síntesis motivos de viaje que omiten la vitalidad que representa para el funcionamiento urbano el acompañamiento y sobre todo el cuidado del viaje que establece una persona con otra.

Una de las primeras ocasiones que la movilidad del cuidado fue dada a conocer desde el ámbito público en México ha sido desde la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano gracias a la coordinación de Gisela Méndez en la publicación del reporte: «Anatomía de la movilidad en México» en donde Danna Corres, cofundadora de la Liga Peatonal mencionaba:

Los cambios en las ciudades necesitan muchos ojos: los de las personas que se dedican a la antropología y a la sociología, a la historia y al trabajo social, al urbanismo y a la arquitectura, a la comunicación y a la economía y a la ciencia política y a… Pero también los ojos de la experiencia de los que somos lo que sea que seamos: los ojos de las mamás, de los papás, de los abuelos y de las tías abuelas; de los adolescentes y de los bebés, de las personas con discapacidad y de las vecinas; de los manifestantes, de los comerciantes y de las mujeres y… de todas las personas, porque necesitamos esos ojos y esas experiencias para ver las cosas que nos vemos, para dejar de normalizar las cosas que no deberían ser normales, como la violencia o la exclusión**

Para aterrizar mejor la forma en la que estamos omitiendo la movilidad del cuidado en las formas de analizar la ciudad basta con observar e identificar el contexto en el que se constituyen los formatos para contabilizar gente (aforos)  o bien las metodologías que abordan la experiencia de las personas usuarias del espacio público desde un único número representativo. Esta metodología que se ha propuesto durante muchas generaciones atrás desde el  diseño urbano, la  ingeniería de tránsito, el urbanismo, la arquitectura o disciplinas a fines merma en la atención del resultado final del ciclo de transformación de un espacio público. 

Entre menos entendemos las ciudades más tardamos en habilitarlas para mejorar su seguridad y salud pública.

El grado de especialización de técnicos en materia ha logrado el establecimiento de formatos de medición e interpretación de la vida pública en las ciudades mexicanas que van aportando conceptos que visualicen mejor el tamaño de la realidad relacionada a las tareas de cuidado.

Un viaje de movilidad del cuidado es una cadena de acciones entre algunas de ellas encontramos:

  • Mayor esfuerzo por parte de la persona que cuida el viaje
  • Mayor tiempo por parte de la persona que dirige el viaje
  • Mayor atención sobre la vulnerabilidad a partir de las condiciones que presenta el espacio público
  • Mayor carga de elementos que asisten a la persona a quien se cuida durante el viaje.

A propósito de lo anterior, hace un par de meses elaboramos la versión «con enfoque de género» del resumen que propone Copenhagenize acerca de la historia de la ingeniería de tráfico y la forma en la que las modalidades de transporte iban encontrando facilidades al entrar a los ecosistemas urbanos por siglo.
La imagen puede contener: texto

Lo anterior ha permitido visualizar que durante siglos se ha descuidado la interpretación del habitar de otros géneros en nuestra constitución de los ecosistemas urbanos. Sin embargo, no ha sido suficiente hacer entender que el encadenamiento de los viajes o la pendulación de estos lleva implícito asistencia entre seres humanos sino también con canes y otras mascotas que hemos domesticado y acompañan el vivir de la humanidad en su versión urbana.

A propósito de lo anterior, Lynch H. Hofland propone niveles de proximidad que asisten al quehacer del urbanismo para entender mejor la movilidad a partir de tres reinos sociales: el reino privado, el comunitario y el público. 

El reino privado. Se trata del homo-sapiens estableciendo lazos primarios, en efecto su reino privado lo constituyen los lazos familiares o amistades íntimas. Aquí la manifestación de la movilidad del cuidado puede entenderse bajo las premisa de:

  • ¿Quién acompaña o carga consigo durante los primeros viajes por el entramado urbano a otra persona?
  • ¿A quién hay que acompañar o cargar durante los primeros viajes que realice por el espacio público?

El segundo reino, el comunitario, que se establece a partir de personas que configuran o coinciden en las mismas redes interpersonales a partir de afinidades como: la religión, el barrio, fraccionamiento o colonia y otros más asociativos a la edad, el compañerismo etc. y que en efecto puede irse connotando la movilidad del cuidado a partir del acompañamiento hacia  equipamientos y su configuración dentro del entramado urbano, para entenderlo mejor se proponen las siguientes premisas:

  • ¿Quién requiere ir acompañado en sus viajes hacia algún equipamiento urbano?
  • ¿Quién acompaña, asiste o protege en un viaje a otra persona hacia algún equipamiento urbano.

Y finalmente el reino público donde se desprenden las relaciones con personas que desconocemos o únicamente identificamos de vista: aquella persona que espera o aborda el transporte público y coincide ocasionalmente contigo, aquella que ha hecho presencia en algún momento del día y se ha convertido en frecuencia por semana o mes la coincidencia.

Para este último punto podemos lanzar premisas para entender o visualizar la movilidad del cuidado como:

  • ¿A quién acompaña generalmente aquella persona?
  • ¿Qué involucramiento tiene en el desplazamiento de la persona que acompaña y cuida durante el viaje?

Así los afuera por excelencia, como menciona Castells: la calle y la plaza son escenarios frecuentes donde podemos notar la vitalidad de la movilidad del cuidado. 

Importante también es hacer visible la diferencia entre movilidad productiva y reproductiva que se asocia a partir del trabajo:

Resultado de imagen para necesidades del trabajo productivo y reproductivo
Fuente https://projekta.es/category/lanak-trabajos/

Para aportar conceptos que mejoren nuestra concepción de la movilidad y el transporte es indispensable incorporar la «movilidad del cuidado»  bajo un marco de referencia que permita:

  • Visibilizar la movilidad y su correlación con las tareas del cuidado, con ello incrementa la posibilidad de mejorar los proyectos encaminados a satisfacer las necesidades de transporte y movilidad desde una interpretación de los roles de género que asumen las personas, o bien proveer de soporte los diagnósticos de procesos acelerados de urbanizaciones.
  • Con mejores condiciones de transporte las tareas asociadas a los géneros pueden disminuir y provocar, bajo previa estimulación, la mejora de la experiencia de los viajes y con ello el hábitat urbano.

La estructura urbana basada en la interpretación de la movilidad del cuidado tiene aun mucho camino por andar.

Para una interpretación más gráfica, les dejamos el enlace del tuit de Gisela Méndez:

*Inés Sánchez.
**Políticas de movilidad: «Entre el derecho a la ciudad y la transformación de un país. La voz a la ciudadanía». Anatomía de la Movilidad en México. SEDATU.  

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: